Luego de que la causa por el homicidio de su hijo Emanuel se cerrara a causa de que el autor del hecho fuera también asesinado, la referente de la Red de Madres Contra el Paco plantea que si no se persigue a “los que idearon” el crimen, todo seguirá “como si nada”: “El chico que mató a mi hijo fue sólo un instrumento”. También insta a ir a buscar a los chicos “a las esquinas”, a no dejarlos solos frente a los peligros: “tenemos que cuidar a nuestros chicos”.
El hijo de la referente de la Red de Madres Contra el Paco Isabel Vázquez, fue asesinado a principios de 2008 por un joven vecino. Apenas 6 meses después, el homicida fue también ejecutado de varios disparos.
A pesar del dolor, Vázquez observa que “el chico que mata a Emanuel no tiene mucha participación de idea, sino solamente la ejecutó”. Por eso mantiene la intención de reabrir el caso.
“Acá quedan libres los que idearon esto y por eso quisiéramos que se siga hasta las últimas consecuencias porque sino estas cosas van a seguir como si nada”.
Isabel describe un panorama de impunidad total respecto de los reiterados ataques que sufren por ser integrantes de una organización que trabaja para sacar a los chicos de la calle y del paco.
“Nos tirotearon nuestra casa, mataron a otro chico que cuidaba el estacionamiento, hirieron a otro de nuestro grupo también. Sabemos quién fue el que lo hirió, anda por acá, molesta, insulta a los chicos. Siempre estamos siendo como perseguidos porque son chicos que dejan, que no gastan más su plata”.
Las Madres Contra el Paco revelan cifras que alarman: “Se mueren 5 chicos por día por consumo de paco”.
Luego de perder a su hijo, quien al igual que el chico que lo mató, era también adicto, Isabel hace un llamado a todas las madres y los padres: “Los usan para que vayan a robar un auto, porque son menores, para vender droga, ¿hasta cuándo vamos a permitir esto? Aunque se enojen, los tenemos que cuidar, vigilar, ir a buscarlos a las esquinas, porque ahí es donde están los peligros”.
“Yo fui a visitar a mi hijo a una cárcel, durante 4 años y 2 meses, y ahora voy al cementerio. Es muy triste tener que conformarse mirando una foto y no me gustaría que ninguna mamá pase eso más. Pero cuesta, porque las mamás muchas veces no queremos creer lo que les pasa a nuestros hijos”.






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